· La
fiscalía que investiga la muerte del fiscal argentino aún no ha emitido el
dictamen final
·
Persisten
las dudas sobre si fue un suicidio o un asesinato
¿Cómo murió Alberto Nisman? ¿Se
disparó en la cabeza frente al espejo de su baño con la pistola que apareció
junto a su cadáver? ¿O lo mató alguien obligándolo a mantenerse rodilla en
tierra delante de la bañera? ¿Murió el domingo 18 de enero como sostiene la autopsia oficial
o la noche anterior, como afirman prestigiosos forenses independientes? ¿Usó
Nisman su ordenador personal aquel domingo por la mañana y tecleó,
misteriosamente, la palabra "psicodelia" en el buscador de
Google, o el aparato fue manipulado por otra persona? Seis meses después de
aquella extraña muerte que convulsionó a un país entero, las preguntas
continúan sin respuesta. A la espera de los análisis informáticos, la
fiscalía encargada de la investigación todavía no ha emitido el dictamen final
sobre un caso que provocó la crisis institucional más grave de los últimos años
en Argentina. El expediente acumula ya 6.400 hojas presididas por un apático
rótulo: "muerte dudosa".
Nisman había interrumpido sus vacaciones
del verano austral para plantarse en Buenos Aires desde Europa y sacudir el
tablero político con una denuncia gravísima. El fiscal que investigaba desde
2004 el ataque a la mutual judía AMIA acusaba ni más ni menos que a Cristina
Fernández de Kirchner de haberle puesto el "sello presidencial" a
una trama que negoció la impunidad de los acusados iraníes en el mayor atentado
en la historia reciente de Argentina. Durante cuatro días frenéticos, Nisman
recorrió los estudios de televisión, habló con decenas de periodistas y
dirigentes políticos de la oposición y terminó recluyéndose en su coqueto
apartamento de la torre Le Parc, en el exclusivo barrio porteño de Puerto
Madero. Allí, frente al Río de La Plata, el fiscal preparaba afanosamente su
intervención en el Congreso de los Diputados, prevista para el lunes, 19 de
enero, donde expondría los detalles de su denuncia. Una comparecencia que nunca
llegó a concretarse.
Aquella calurosa madrugada del 18 al 19 de
enero sucedieron tantas cosas extrañas
en el piso 13 de la torre Le Parc que hay quien piensa que todo fue
enmarañado por los servicios de inteligencia para que nunca se pudiera llegar a
saber la verdad. Un reciente vídeo divulgado en el programa de televisión del
periodista Jorge Lanata
confirmó lo que muchos se temían. El registro en
el apartamento de Nisman fue un auténtico despropósito, con agentes
tocando pruebas sin guantes, pisando los restos de sangre donde yacía el
cadáver o limpiando con papel higiénico la pistola que causó la muerte del
fiscal.
El dictamen oficial podría retrasarse hasta
octubre, coincidiendo con las elecciones presidenciales
Viviana Fein, la fiscal encargada del caso,
todavía no tiene preparado el dictamen final sobre un caso que a día de hoy
permanece calificado como "muerte dudosa". Investigar la muerte del
fiscal que denunció a la presidenta de
la nación no es tarea simple. Pero desde la parte querellante,
encabezada por la ex pareja de Nisman, la jueza Sandra Arroyo, las críticas a
la "lenta" actuación de la fiscalía han sido permanentes. Ante todo,
Arroyo reprocha a Fein que se haya centrado en la hipótesis del
suicidio, descartando los informes presentados por los expertos
contratados por la ex mujer del fiscal y que apuntan a que Nisman fue
asesinado. Esos expertos independientes no comparten la tesis oficial sobre
la hora de la muerte del fiscal (según la autopsia, el domingo por la mañana) y
creen que Nisman falleció el sábado por la noche, poco después de que en
su apartamento estuviera uno de los personajes clave en esta historia de novela
negra: Diego
Lagomarsino, el técnico informático que trabajaba con Nisman y que le
dejó la pistola Bersa Thunder calibre .22 que acabó con la vida del fiscal.
Para Fein, sin embargo, todas las
posibilidades están abiertas. Desde su fiscalía insisten en que trabajan
sobre varias hipótesis y que un caso como el que tienen entre manos lleva
tiempo. Desde hace algunas semanas, ya cuentan con los informes finales de la
junta médica y del equipo de expertos en criminalística. Pero los técnicos
informáticos todavía no han concluido los análisis sobre los ordenadores y
teléfonos móviles del fiscal, datos esenciales para la investigación.
¿Suicidio u homicidio? Tal vez no haya un
dictamen oficial al respecto hasta octubre.
Si es así, el caso podría quedar cerrado (en el supuesto de que prevalezca la
tesis del suicidio) coincidiendo con las elecciones presidenciales del 25 de
octubre. La muerte de Nisman afectó a la imagen de Kirchner durante el
primer mes de la crisis. Su impacto y el de la denuncia del fiscal,
desestimada más tarde, se fue difuminando con el paso del tiempo y Kirchner
recuperó y vio aumentado el respaldo popular en las encuestas.
Alberto Nisman, recordado ayer
por su hija Iara en el 21º aniversario del atentado a la AMIA, en el
que murieron 85 personas, va camino del olvido. Todo lo que ha ocurrido
alrededor del caso contiene ese inquietante término que rotula el voluminoso
expediente de la fiscalía: "dudoso".
Fuente: http://www.elmundo.es/internacional/2015/07/18/55aa83c146163fd4368b457a.html