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Eugenio Racedo, abogado en cuarentena

Eugenio Racedo, abogado en cuarentena

Abogado independiente, ama su profesión y la disfruta, así se describe Eugenio Racedo. Como lo dijo él mismo, le toca ejercer su profesión desde un lugar libre, tiene un modesto estudio, acompañado de dos socios. Los tres saben a qué hora comienzan su jornada laboral pero no saben a qué hora la finalizan ni dónde los llevará su trabajo. Eugenio sale de casa, suena el teléfono y hay posibilidades de que termine visitando un lejano paraje de la provincia, en un bar, en un restaurante muy fino o comiendo empanadas en una finca. Otros paraderos: un hospital, una comisaría o un juzgado. Infinitas posibilidades en cuánto a su destino en el día a día, así como también ilimitados los problemas que lo esperan: tiene incertidumbre de lo que le consultarán, de la solución que dará (si es que la hay).

Eugenio además de describirse a él mismo, contó cómo definiría a la cuarentena por la que todos los argentinos atravesamos a causa de la pandemia del coronavirus. Para el abogado, no es más que una solución para un problema, que a la vez crea un sin número de problemas. Considera que el primer y único requisito para solucionar un problema es estar vivo, y cree que la cuarentena nos va a mantener vivos y con posibilidad de resolver los problemas que genera.

En casa, con desesperación de que este momento termine y con muchas ganas de volver a la normalidad (si es que la hay), Eugenio busca espacios dentro de su hogar para poder trabajar. Se despierta temprano para aprovechar la soledad, porque el resto de su familia duerme, y así puede concentrarse para escribir. Su rutina continúa a pesar del aislamiento obligatorio, y extraña la “mala costumbre” de la soledad de su estudio, el silencio.

El abogado Racedo sostiene que el acatamiento de la orden de quedarse en casa es total desde la profesión. “Aunque uno lo quiera, incumplir no se puede, no hay tribulanes, incluso llegar al estudio es imposible para los que vivimos fuera de las cuatro avenidas”, opina.

Las consultas más frecuentes que recibe Euegenio, durante este periodo, son de índole laboral, alquileres e incumplimiento de pagos. Con sus clientes se comunica vía teléfono, por Whatsapp, correo electrónico; y con los socios realiza video conferencias.

Salir a buscar al cliente, aprovechar el tiempo, llamar a viejos clientes, hacer seguimiento de casos, preparar escritos, son algunas de las medidas que Racedo tuvo que implementar junto con su equipo para sobrellevar estas semanas de parálisis. “Tomarlo a esto como una pausa de tribunales y pensando que toda pausa termina”, argumentó.

El abogado, para concluir, le recomendó a sus colegas que tengan una rutina. Él, por ejemplo, sigue poniendo su despertador a las 6.30, trabaja toda la mañana y por las tardes se coloca sus auriculares para aislarse, leer, escribir y de paso despejar la mente para que la vuelta no lo encuentre estresado.

    

 

           




Fuente: http://abogadostucuman.com/